La escala de pH en alimentos: “pHood”

Francisco López Martínez

Moratalla

La escala de pH sirve para medir la acidez o alcalinidad de cualquier disolución. Aunque cada sustancia posee un pH característico, tradicionalmente el alumnado ha asociado dicha escala a los productos químicos, sin llegar a extrapolar y conocer los valores de sustancias tan cotidianas como los alimentos u otros elementos cotidianos. Por consiguiente, constituye una labor esencial del profesorado de química dar a conocer la importancia y transcendencia de ciertas medidas o escalas más allá del campo de un laboratorio.

La práctica pretende acercar el concepto de pH al alumnado, demostrando que cada sustancia, incluidas las más cotidianas, poseen un carácter ácido, básico o neutro. Además, también será útil para reforzar los conceptos sobre indicadores químicos, y escala de pH. Por último, de manera transversal se trabajará el material de laboratorio, las medidas de seguridad y buenas prácticas en el mismo.
Debido a los contenidos tratados, la práctica está orientada al alumnado de los últimos cursos de ESO y FP. Sin embargo, debido a su vistosidad puede hacerse accesible a toda la etapa de secundaria.

La práctica está diseñada para una sesión de 55 minutos, pudiendo realizar tantas valoraciones como permita el transcurso de la misma.

Se necesitarán los siguientes materiales:
– Hidróxido de calcio.
– Refresco carbonatado.
– Café.
– Vinagre.
– Leche.
– Pasta de dientes.
– Zumo de limón.
– Bicarbonato de sodio.
– Ácido sulfúrico.
– Clara de huevo.
– Tomate.
– Zumo de piña.
– Aguacate.
– Naranja de metilo o fenolftaleína.
– Agua destilada.
En cuanto a los equipos:
– Espátula-cuchara de laboratorio.
– Mortero.
– Vasos de precipitado.
– Gradilla.
– Probeta.
– Frasco lavador.
– Tiras reactivas de pH.
– Gráfico de pH (opcional, pues las tiras reactivas ya lo poseen).

Usar guantes durante el manejo de las disoluciones con ácidos y bases fuertes.
Corrosivo
Toxicidad aguda

• Preparar en los vasos de precipitado tantas disoluciones como alimentos se disponga.
• Utilizar las tiras de pH sobre cada disolución.
• Preparar una disolución alcalina, añadir cualquiera de los indicadores químicos (naranja de metilo o fenolftaleína) y acidificar hasta que se produzca el viraje de la misma.
• Las disoluciones de ácido sulfúrico e hidróxido de sodio se utilizarán como valores extremos de la escala.

Tras su respectiva disolución, todas las sustancias líquidas pueden ser vertidas por el fregadero y, los materiales utilizados, lavados en el mismo para su posterior reutilización. En cuanto a los sólidos, pueden ser depositados en el contenedor de basura habitual.

Cidead (2010). Física y Química 3º ESO. Instituto Superior de Formación y Recursos en Red para el profesorado del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.
Santillana (2015). Física y Química serie investiga 3 ESO. Saber hacer. 288 pp.

Imágenes de la práctica

Vídeo de la práctica

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